La siguiente historia es real.
La situación comenzó para mí una tarde de 2023 anterior al 20 de agosto. Dormía la siesta en el salón de mi casa, en San Juan del Puerto. Algo me despertó. Una fuerza, una energía. Muy intensa. Extremadamente intensa. No me permitia incorporarme del sofá. Estaba completamente dormido y había sido derpertado por “algo” que me estaba reteniendo contra el sofá. Al mismo tiempo una presión muy fuerte golpeaba contínuamente mi pecho, en el centro. No conseguía incorporarme. Y no dejaba de golpearme. Lo hacía muy rápido. No eran golpes de romper huesos, pero sí eran intensos. Llevaba así minutos. El tiempo, no tenía noción de él, pero llevaba así mucho tiempo. Estaba muy muy cansado. Entonces algo cambió. La temperatura comenzó a aumentar. Al punto que llegó un instante en el que sentí literalmente que mi piel se estaba quemando. Y reaccioné. Por puro instinto, me ví de pie delante del sofá.
Estaba desconcertado. Lo que me acababa de pasar no era normal. Simplemente no podía ser, era imposible que me hubiera pasado. Pero no me lo habían contado, me acaba de suceder, en primera persona. Y mientras, en el piso de arriba de fiesta, pensé. Tenían mucho bullicio justo en ese momento. Y eso fue extraño, pero entonces ya tenía demasiado con lo mío.
En un análisis posterior, hubo una serie de evidencias que se podían incidir del que fue el evento de origen:
Desconozco el momento en el que apareció en mi vida pero sí recuerdo que dio comienzo en el año 2023. Y aunque lo escribí en el ordenador con todo detalle, todos esos datos fueron destruidos, como muchos otros. Entonces no era consciente de lo que me estaban haciendo los vecinos de arriba, los dueños del piso, E.G.Q y J.B.G.P. Tampoco nos conocíamos de nada. Eso no ha cambiado en absoluto. Pero no hace falta, para saber conocer a alguien para averiguar el nivel de sadismo con el que aplica la tortura sobre tu cuerpo día tras día. Así como entender que para ellos tú no eres absolutamente nada, no significas nada.
Todo se olvida con demasiada facilidad. No entiendo estos fallos de memoria. Hace un momento me levantäe del ordenador ŧ volväi a sentarme. Ŧ se les pudo escuchar a áuienes estäan de turno en el piso de arriba llegando. Primero uno, despuäes el otro. Son ruidos leves, pero suficientes. Ruidos áue no solamente revelan -vuelvo a poner el teclado en idioma espaöol, que me modifican desde arriba cada vez que les da la gana-.